Mostrando entradas con la etiqueta libro 3 Larga Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libro 3 Larga Vida. Mostrar todas las entradas

La Infiel Esposa del Brahmana


Vivió una vez un brahmana llamado Mente-Sagrada, cuya esposa era de muy dudosa moralidad. Estaba todo el tiempo persiguiendo a los hombres. Frecuentemente pasaba el día entero preparando deliciosas confituras para llevárselas a uno u otro amante. Un día, mientras estaba cuidadosamente preparando otra tanda de dulces, su esposo le dijo, “Mi querida, por favor dime para quien estas haciendo esos dulces. A menudo te veo cocinándolos, pero muchas veces no alcanzo a comerlos.”
La mujer inmediatamente contestó, “Bien, mi Señor, me gusta adorar a la Diosa Durga en el templo que está acá cerca. Preparo las mejores ofrendas posibles y se las llevo.” Entonces levantó la fuente de dulces y partió hacia el templo, con su esposo siguiéndola con la mirada.
“Veamos esta supuesta adoración” pensó con sospecha. “De hecho no he visto antes tal religiosidad en mi esposa.”
La mujer, para corroborar la historia a su esposo, entró al templo y colocó los dulces frente a la imagen de la Diosa Durga. Luego salió del templo para tomar un baño ritual en el río cercano.
Mientras tanto, Mente-Sagrada, que había seguido a su esposa, fue al templo y se ocultó tras la imagen del altar. Un ratito después su esposa regresó y comenzó su adoración. Se inclinó ante la deidad y ofreció varias oraciones. Al final de las oraciones oró, “Oh Gran Diosa, haz que mi esposo se vuelva ciego, de alguna u otra forma.”
Escuchando esto, Mente-Sagrada habló con una voz profunda y sonora, “Dale a tu esposo los excelentes dulces que haces todos los días y pronto se volverá ciego.”
Sorprendida de escuchar a la deidad hablando, se inclinó de nuevo y abandonó el templo, decidida a seguir las instrucciones.
Todos los días a partir de entonces, ella hizo dulces y se los dio a su esposo.
Después de algunas semanas, Mente-Sagrada dijo a su esposa, “Querida dama, parece que he perdido la vista. No puedo ver nada.”
“Excelente” pensó la esposa. “Las bendiciones de la Diosa están dando sus frutos.” El brahmana continuó fingiendo que estaba ciego por algunos días y su esposa empezó a pensar, “¿De qué me tengo que preocupar ahora? Puedo encontrarme con mi amante aquí mismo en la casa.”
Entonces, al día siguiente, hizo que su amante viniera a la casa para verla. Pero apenas él llegó y pasó por la puerta, Mente-Sagrada saltó saltó sobe él  y lo aferró del pelo. Lo arrastró hacia la puerta y le lanzó una patada que lo arrojó a la calle, advirtiéndole que nunca más regresara.
“Entonces lo ves” dijo Veneno Gastado, se puede soportar el comportamiento inaceptable por tanto tiempo como sirva a tus propósitos.”
Moraleja: Tolera transgresiones hasta el momento adecuado
La serpiente negra lanzó una carcajada y siguió su camino y Veneno Agotado continuó consumiendo ranas. Eventualmente, incluso Dedos Acuosos mismo fue comido y no quedó una sola rana en el lago.
“De la misma manera así como la serpiente destruyó las ranas, así he destruido a las lechuzas” dijo Larga Vida. “Sin duda, la estrategia inteligente es mucho más efectiva que la mera fuerza bruta. Como se dice,
El fuego ardiente del bosque ruge,
Destruyendo los árboles pero no sus raíces.
Pero las aguas frescas y suaves de la inundación
Los arranca de raíz  y los barre completamente.”
“Muy cierto” concordó Sombra de Nube. “Es la sabiduría casada con el poder la que trae todos los éxitos, más que uno de ellos solamente.”
“Ahora debes gobernar a tus súbditos con justicia y compasión” dijo Larga Vida. “Sé consciente que no eres nada más que un instrumento en las manos del todopoderoso Tiempo y su controlador, el Señor. Debido al Tiempo tú has sido convertido en rey y por el Tiempo tú también serás removido. Por lo tanto haz de la virtud tu objetivo, y de esta manera ganarás eternos beneficios.”  
Aquí finaliza el libro tercero, Larga Vida y la moraleja es:
No confíes en un anterior enemigo
Que viene con camaradería
Mira como la cueva de las lechuzas
Fue quemada por los cuervos.

Las Ranas que Montaban sobre una Serpiente


Había una vez una anciana serpiente llamada Veneno Agotado, quien estaba encontrando extremadamente difícil ganarse la vida. Empezó a pensar sobre su situación, preguntándose cómo sobreviviría. “¿Qué puedo hacer para tener una vida fácil?” se preguntaba y después de algún tiempo se le ocurrió una idea.
Deslizándose hacia un lago, se echó en la orilla y yació allí como si estuviera enferma.
Una de las ranas del lago nadó hacia la orilla y la llamó, “Ey, amigo, ¿Porqué tan malhumorado? ¿Cómo es que no estás cazando hoy?”
“Señor, no tengo deseos de comer ni de vivir. He sido maldecido.”
“Oh, ¿Cómo ocurrió eso?”
“Ocurrió anoche. Estaba fuera en mis rondas y avisté una joven rana cerca del lago. Deslizándome silenciosamente hacia ella, abrí mis mandíbulas listo para atacar. Pero me vio venir y saltó dentro del agua. La seguí, pero nadó rápidamente hacia un grupo de santos brahmanas que estaban parados en el agua recitando sus oraciones.
Mirando cuidadosamente por los alrededores, vi lo que creí que era la rana e inmediatamente hundí mis colmillos, pero resultó ser el dedo gordo del hijo de un brahmana. El muchacho murió y su padre, completamente furioso, profirió la siguiente maldición, ‘Oh maligna serpiente, te convertirás en un transporte para las ranas. Ningún alimento será tuyo salvo el que ellas te cedan.’ Por lo tanto aquí estoy, preparada para ser montada por ustedes, Oh ranas.”
La tonta rana, creyendo esta absurda historia, fue en seguida con las otras ranas y les informó. Sintiendo entusiasmo, se acercaron al rey de las ranas, Pies Acuosos, y se lo contaron.
“¡Ja, que maravilloso es esto!” exclamó. Inmediatamente fue donde yacía Veneno agotado y le dijo, “Oh serpiente, permítenos montar en tu espalda.”
“Sí, suban a bordo. ¿Qué otra opción tengo?” dijo Veneno Agotado, en un tono resignado.  Dedos Acuosos y sus seguidores, en orden de jerarquía, saltaron a la extendida capucha, y salió deslizándose. Algunas ranas, que no podían encontrar espacio sobre la serpiente, saltaban tras él, clamando por una vuelta sobre su espalda.
“Sean pacientes” dijo Veneno Agotado. “Todos tendrán oportunidad de montarme.”
Al día siguiente, la astuta serpiente se movía solo a paso de caracol. Se quejaba y jadeaba al transportar a las ranas.
“¿Qué ocurre?” preguntó Dedos Acuosos.
“Bueno señor, estoy débil por la falta de comida. Apenas puedo moverme.”
“Ya veo. Bien, sugiero que comas unas de estas ranas campestres” contestó Dedos Acuosos, señalando casualmente algunas de las ranas que corrían junto a la serpiente.
“Eres demasiado bondadoso” dijo Veneno Agotado. “Debido a la maldición, soy incapaz de comer nada hasta que tú me des permiso.”
Riendo para sí, la serpiente entonces se abalanzó sobre varias ranas y se las tragó. Las cosas continuaron así por muchos días. La población de ranas disminuyó gradualmente, pero el flojo de cerebro de Dedos Acuosos, felizmente montado en la espalda de Veneno Agotado, no decía nada.
Entonces un día, una enorme serpiente negra vino por ese camino. Viendo las ranas sobre la espalda de Veneno Agotado, se horrorizó. “¡Qué diablos estás haciendo!” exclamó, cuando estuvo a solas con Veneno Agotado. “Las ranas están destinadas a ser nuestra comida. ¿Cómo les puedes permitir que monten en tu espalda? Está en contra de todas las prácticas aceptables.”
“Oh sí, lo sé muy bien, amigo mío” dijo Veneno Agotado. “Solo lo estoy soportando durante el tiempo que sea necesario. Es tal como la historia del brahmana quien fingió ser ciego.”
“Oh, cuéntame más.”

La Cueva que Rugía


En un cierto bosque vivía un león llamado Garras Afiladas. Una vez estaba deambulando en busca de una presa pero no podía atrapar ni una criatura. Hambriento y cansado, llegó por la noche a una cueva al costado de una montaña. Ingresando en ella, se sentó y comenzó a pensar.
“Seguro que aquí vive alguna criatura.  Sin duda pronto regresará. Todo lo que necesito hacer, por lo tanto, es esperar aquí silenciosamente, manteniéndome oculto en las sombras. Cuando el animal entre en la cueva, saltaré hacia afuera y será mi cena.”
Efectivamente, en breve, el chacal que vivía en la cueva regresó. Pero justo cuando estaba por entrar en la cueva, vio lo que parecían ser huellas entrando en ella.
“Ajá” dijo para sí. “Alguna bestia parece encontrarse dentro. ¿Y si es un león o un tigre? La muerte me recibirá si entro.”
El chacal entonces pensó en una manera de saberlo. Parado en la entrada de la cueva, gritó “O cueva, cueva, regresé.”
Cuando el eco de su voz en la cueva se apagó, hubo solo silencio. El desconcertado león aún estaba sentado silenciosamente, preguntándose que diablos estaba haciendo el chacal.
“¡Cueva! ¿Por qué no me contestas?” llamó el chacal otra vez. “¿No recuerdas nuestro acuerdo, que tú siempre me saludarías cuando regresara? Bien, aquí estoy. Entonces dame una señal que todo está bien.”
“Ya veo” dijo el león. “Esta cueva en realidad sí habla. Debe estar muy asustada de decir algo justo ahora porque estoy aquí. Cuan verdaderamente se dice,
Cuando un gran temor se apodera del corazón,
Los pies se niegan a mover,
El cuerpo tiembla incontrolablemente,
Y la voz se va lejos.
Bien, en ese caso yo gritaré una respuesta en su lugar para tranquilizar a su dueño.”
Así, el león dejó salir un tremendo rugido que reverberó por toda la cueva. Magnificado por la cueva, el rugido sonó en todas las direcciones y ahuyentó a todas las criaturas en partes distantes del bosque. El chacal inmediatamente se dispuso a salir corriendo lo más rápido que pudo. “Toda mi vida he vivido en estos bosques” dijo, “pero nunca he conocido una cueva que ruge.”
Moraleja: Ten cuidado con los extraños eventos
Habiendo finalizado su relato, Ojo Rojo salió volando por los cielos, con sus seguidores muy cerca siguiéndolo detrás.
Larga Vida se regocijó al ver que Ojo Rojo se marchaba. “Que buena suerte” dijo. “Él era el único ministro inteligente. Sin duda, los otros ministros no son nada para su amo más que enemigos bajo el disfraz de amigos, ya que su consejo es peor que lo inútil.”
Disfrutando de toda la confianza de las lechuzas, y prometiendo que pronto las llevaría a la guarida secreta de los cuervos, Larga Vida comenzó a ejecutar su plan. Comenzó buscando ramitas, hojas y pedazos de madera seca, apilándolas en su casa a  la entrada de la cueva.
Una mañana, poco después del amanecer cuando las lechuzas estaban dormidas, Larga Vida voló hacia donde los cuervos se estaban quedando. Yendo ante Sombra de Nube, él dijo, “Mi Señor, casi he completado mi plan. Las lechuzas están maduras para agarrarlas. Todo lo que necesitamos hacer es ir a la cueva llevando ramitas ardientes. Arrojarlas dentro de la casa a la entrada de la cueva y pronto todo el lugar estará en llamas. Las lechuzas perecerán como hombres arrojados a los fuegos del infierno.”
“Excelente” dijo Sombra de Nube. “Has hecho bien. Cuéntame todo lo que te ha sucedido.”
“Sin duda que lo haré, pero no ahora. La velocidad es esencial ahora. Los planes que están a punto de dar sus frutos deben ser ejecutados inmediatamente o fracasarán.”
“Muy bien. Démonos prisa en ir a la fortaleza de las lechuzas.”
Los cuervos entonces se dirigieron en gran número y comenzaron a arrojar ramitas ardientes en la pila de hojas y madera que Larga Vida había construido. Por momentos la cueva estaba en llamas. Mientras las lechuzas estaban quemándose vivas, recordaron el inteligente consejo de Ojo Rojo, pero era demasiado tarde.
Moraleja: Nunca confíes en un antiguo enemigo
Sombra de Nube voló de regreso a su árbol y se sentó exultante en su trono. “Somos victoriosos” anunció. “Las malvadas lechuzas han sido aplastadas.” Giró hacia Larga Vida. “Cuéntanos, padre, como fuiste capaz de quedarte con las lechuzas. Los sabios han dicho que es mejor entrar a un fuego ardiente que pasar incluso una hora entre enemigos.”
“Bondadoso Señor, no tuve alternativa. Cuando un extremo peligro amenaza, un hombre sabio hará lo que sea para salvarse a sí mismo. Solo miren como Arjuna, ese poderoso arquero, se puso el vestido y los brazaletes de una mujer. O como su hermano, Bhima, el más fuerte de los empuñadores de maza, se convirtió en un humilde cocinero y blandió un cucharón por un año entero. Y su querida esposa, Draupadi, igual a la Diosa de la Fortuna, se convirtió en una criada de ínfima importancia.”
Escuchando estos ejemplos de la gran historia del Mahabharata, Sombra de Nube asintió. “Cierto, pero no pudo haber sido fácil para ti. Vivir entre los enemigos es como tomar el voto de acostarse en el filo de una espada.”
“Cuan cierto, su Majestad. Pero estas lechuzas eran un hato de tontas. Solo una de ellas tenía algún sentido, y nadie la escuchó.”
Los cuervos reían mientras Larga Vida continuaba, “Cuando uno se encuentra en una posición inferior, debe ser tolerante y paciente, soportando todos los insultos. Esperando el momento oportuno, hasta puede transportar felizmente a su enemigo sobre sus hombros. Pero cuando su momento llega, debe aplastar a su enemigo como una vasija de barro contra el suelo. Déjenme contarles la historia de la serpiente y las ranas.”

El Pájaro que Evacuaba Heces de Oro


Al lado de una gran montaña en los Himalayas crecía un soberbio árbol. En medio de sus ramas vivía un fabuloso pájaro cuyos excrementos se convertían en oro puro apenas aterrizaban en el suelo. Un día un cazador de aves llegó al árbol y justo en frente a él el pájaro dejó caer sus excrementos. Para su total asombro se convirtieron en oro.
“¡Buen Dios!” exclamó. “Por cuarenta años, desde que era un niño, he continuado con mi profesión de atrapar aves. No obstante en todo ese tiempo, nunca he visto ni una sola vez una visión tal. Debo tener este pájaro.”
Inmediatamente colocó sus redes en el árbol donde había visto el ave. En breve, el pájaro regresó a ese lugar y fue atrapado. El cazador lo puso en una jaula y comenzó a llevarlo hacia su casa. Pero mientras caminaba pensó, “No estoy seguro acerca de esto. ¿Y si el rey se entera que tengo tal maravillosa ave? Sin duda seré castigado por no habérselo entregado a él.”
Decidió que el mejor curso de acción era llevar el pájaro ante el rey de inmediato. Cuando el rey vio el pájaro y escuchó sobre sus asombrosas heces, sus ojos se abrieron de deleite. Dijo a sus sirvientes, “Cuiden mucho a este pájaro. Aliméntenlo con las más finas comidas, tanto como lo desee.”
Los ministros del rey entonces dijeron, “¿Vas a tomar seriamente a este cazador de aves? ¿Cómo diablos puede un pájaro evacuar heces de oro? Solo libéralo y olvídate de él.”
“Sí, tienen razón” dijo el rey. “Es una absurda sugerencia.” Entonces abrió la jaula él mismo y liberó el ave.
Al salir volando, el pájaro dijo, “Al principio solamente yo era el tonto, luego lo fue el quen me atrapó, después de eso, el primer ministro, luego su majestad real. ¡Oh, que tontos fuimos todos!”
“De la misma manera”dijo Ojo Rojo, “Larga Vida nos ha engañado a todos.”
Moraleja: Cualquiera puede ser engañado
Otra vez, sin embargo, el sabio consejo de Ojo Rojo fue ignorado. Realizando que se enfrentaba a un gran peligro, llamó a sus propios leales seguidores y habló con ellos en secreto.
“Nuestra seguridad está amenazada” dijo. “He tratado de advertir a Destructor del Enemigo, como es mi deber hacerlo, pero no ha escuchado. Creo que deberíamos irnos en seguida y buscar algún otro refugio. Como tan verdaderamente se dice,
Feliz es aquel que se prepara cuidadosamente
Para la llegada de futuros eventos.
Pero la pena es de aquél, quien cogido de sorpresa,
No se ha preparado
Ojo Rojo continuó, “Claramente un cuervo no puede hacerse amigo de las lechuzas. Esto es causa de preocupación, tal como la cueva que rugía alertó al chacal.”
Los seguidores de Ojo Rojo le pidieron que les cuente más y él narró la historia.

El Casamiento de la Doncella Ratón


En las riberas del Ganges había una ermita de sabios sumamente austeros. Pasaban sus días en oración y meditación, vistiendo solo taparrabos y tomando muy poca comida. Su líder era un hombre santo llamado Kashyapa y todos los días iba al río a tomar su baño y ejecutar sus labores de adoración.
Un día, mientras estaba parado junto al río a punto de beber un sorbo de sus sagradas aguas, un diminuto ratón bebé cayó del pico de un águila justo en la palma de sus manos. Salió del río y colocó suavemente a la criatura en un pliegue de sus ropas. Considerándose el guardián del ratóncito, pues no tenía otro protector. Usó sus poderes místicos para transformarlo en una pequeña niña.
El sabio luego regresó a su ermita y dijo a su esposa sin hijos, “Bondadosa dama, por favor ten esta niña que la Providencia nos ha dado. Edúcala como tu propia querida hija.”
La esposa estaba complacida  y comenzó a criar a la niña con amor y cariño. Los años pasaron y la muchacha llegó a la pubertad, aún bajo el cuidado de Kashyapa. Su esposa entonces se acercó a él y le dijo, “Mi señor, nuestra hija está pasando la edad de casamiento. Por favor encuéntrale un marido.”
“Sí, ciertamente que lo haré” respondió el sabio. “Ninguna muchacha debe comenzar su menstruación antes de estar casada. Por esta razón hombres sabios han dicho que los esponsales pueden tener lugar para las muchachas incluso a los ocho años de edad. Pero el esposo correcto debe ser cuidadosamente seleccionado.”
El sabio pensó intensamente. Su hija estaba altamente calificada, había sido entrenada en todas las habilidades femeninas descritas en los Vedas. Él también le había enseñado las ciencias espirituales y otras ramas del aprendizaje. Ella necesitaba un esposo igualmente calificado.
“Convocaré al dios sol” dijo Kashyapa, después de pensar por un tiempo. “Sin duda es un partido apropiado.”
El sabio entonces permaneció en meditación e invocó al dios sol, quien apareció inmediatamente ante él.
“¿Por qué he sido convocado, su santidad?” El dios permanecía parado respetuosamente con las manos juntas.
“Te busco como el esposo de mi hija” contestó el sabio.
Kashyapa entonces giró hacia su hija y dijo, “Querida niña, ¿Te gusta como esposo este bienaventurado señor de ilimitados rayos?”
“¿Éste? No, Padre. Él está hecho de ardiente calor y es terrible de contemplar. Por favor encuentra alguien superior a él.”
Kashyapa preguntó al dios sol, “¿Quién es superior a ti, O poderoso dios?”
“Bueno, a menudo soy cubierto por Nube. ¿Por qué no le preguntas?”
Kashyapa entonces convocó a Nube quien pronto apareció ante él. El sabio le dijo a su hija, “¿Te gusta este pretendiente?”
“No, Padre. Él es oscuro, húmedo y pesado. Por favor cásame con alguien mejor que él”.
Kashyapa le dijo a Nube. “¿Quién es más grande que tú?”
“El Viento es mucho más grande que yo” contestó Nube.
El sabio convocó al dios de los vientos quien rápidamente llegó ante él. “¿Aceptarás este dios como tu esposo?” preguntó a su hija.
“Oh, no puedo. Él es inquieto e incontrolable. Por favor elige un hombre mejor para mí.”
El sabio preguntó al dios del viento quien era mejor que él y él contestó, “La Montaña es más grande que yo.”
Convocando a la Montaña, el sabio le dijo a su hija. “Aquí esta la poderosa Montaña. ¿Lo tomarás como esposo?”
“No, él no me complace. Él tiene un corazón de piedra y es muy arrogante. Encuentra alguien mejor.”
El sabio entonces le dijo a la Montaña, “¿Quién es mejor que tú?”
“El ratón es superior a mí” contestó la Montaña. “Él está siempre haciendo agujeros en mí por todas partes.”
Kashyapa entonces trajo a un ratón ante su hija y le dijo afectuosamente, “Mi querida hija, ¿Te complace este ratón?”
La muchacha se sintió contentísima. Aquí por fin había un buen partido, uno de su propia clase. Juntó las manos. “Oh sí Padre. Él es perfecto. Por favor conviérteme en un ratón para poder casarme con él.”
El sabio sonrió y mediante su místico poder cambió a la muchacha de vuelta a un ratón.
Moraleja: No se puede cambiar la naturaleza de uno
“Entonces lo ves” dijo Ojo Rojo ” uno no puede renunciar a su naturaleza. Tú eres un cuervo y así permanecerás, nuestro jurado y natural enemigo.”
Pero ninguna de las otras lechuzas hizo ningún caso a Ojo Rojo. Siguiendo las instrucciones de Destructor del Enemigo, se llevaron a Larga Vida a su cueva. “Cuídenlo bien” dijo Destructor del Enemigo. “Denle cualquier habitación que prefiera de nuestra fortaleza, ya que él es nuestro partidario.”
Larga Vida protestó. “No, su Majestad. No soy adecuado para morar entre ustedes. Permíteme vivir justo en el portón de tu fortaleza. Allí puedo servirte muy bien, con mi cuerpo santificado por el polvo levantado por tus pies cuando entres y salgas.”
Ojo Rojo hizo una mueca de dolor, pero Destructor del Enemigo asintió y Larga Vida comenzó a vivir al lado de la entrada de la cueva, pensando todo el tiempo en su próxima movida. Él se reía para sí mismo. “Solamente uno solo de estos ministros tiene sentido común. Si las lechuzas hubieran escuchado a Ojo Rojo, quien sin duda conoce la esencia de la buena política, no se enfrentarían a ningún peligro. Tal como es, están condenados.”
Todos los días los pájaros le traían a Larga Vida comidas selectas, y pronto se volvió robusto y fuerte. Ojo Rojo se preocupaba cada vez más. “En poco tiempo este cuervo pondrá en movimiento algún plan para destruirnos a todos” pensó. Decidió intentar convencer a las otras lechuzas una vez más.
Yendo a la corte de Destructor del Enemigo, Ojo Rojo dijo, “El cuervo nos ha engañado a todos, uno por uno. Es tal como la historia del pájaro que evacuaba heces de oro.”
Ojo Rojo entonces contó la historia.

La Infiel Esposa del Carpintero


En una cierta ciudad vivía un carpintero cuya esposa tenía una muy mala reputación. A menudo se la veía hablando con otros hombres. un día el carpintero decidió ponerla a prueba. Entonces le dijo a su esposa, “Mi queridísima, mañana dejaré la ciudad por algunos días, por negocios. Por favor empaca mis cosas.”
La mujer temblaba de excitación. Esta era la oportunidad que estaba esperando. Empacando cuidadosamente las ropas de su esposo, pensaba en su amante. Al día siguiente, después que el comerciante se había marchado, pasó casi todo el día vistiéndose y acicalándose. Entonces fue a ver al adúltero y le dijo, “Ven esta noche a mi casa. Mi esposo, bueno para nada, se ha marchado por algunos días.”
Pero el carpintero, después de marcharse, durante todo el día espero en el bosque. Por la tarde, se deslizó silenciosamente dentro de su casa por la puerta de atrás y se escondió bajo su cama, esperando ver que sucedería.
Cuando cayó la noche, el amante vino a la casa del carpintero. Entró a la alcoba y se sentó en la cama, esperando a la esposa del carpintero. Debajo de la cama el carpintero hervía de furia. Se preguntaba si debiera salir y enfrentar al amante inmediatamente. Pero se contuvo. Él primero deseaba tener alguna clara evidencia de la culpa de su esposa.
Unos pocos minutos más tarde, su esposa con la cara decorada con finos cosméticos, entró a la habitación. Pero al aproximarse a la cama, vio los pies de su esposo sobresaliendo por debajo. “Ah” pensó. “Así que éste es su juego ¿no? Me está vigilando. Bien, yo le mostraré.”
Se sentó en la cama, absorta en pensamientos sobre qué hacer. Su amante entonces dijo, “Acércate, abracémonos.”
La mujer entonces juntó las palmas y dijo, “No, Noble señor, no deberías tocarme.”
“¿Qué?” exclamó el amante. “¿Que no te toque? ¿Entonces porqué diablos me pediste que venga aquí?”
“Oh, déjame explicarte. Esta mañana temprano fui al templo de la Diosa Durga. Mientras le estaba ofreciendo adoración, súbitamente escuché una voz que me decía, ‘Querida hija, tú eres mi devota y por lo tanto debo advertirte sobre algo. Dentro de seis meses, estás predestinada a ser una viuda.’
“Yo estaba horrorizada y le dije a la diosa, ‘Gran Deidad, por favor qué puedo hacer. ¿Existe alguna manera que yo pueda evitar que ocurra esto?’”
“Hay una manera” contestó la diosa, “pero debes hacerlo en seguida sin dudar.”
“Lo que sea. Solo dime, Oh Divina Dama. Renunciaría a mi vida por mi esposo si fuera necesario.”
La diosa entonces me dijo que debo yacer con otro hombre. “De esta forma, la muerte antes de tiempo que amenaza a tu esposo pasará al otro hombre y tu esposo vivirá por cien años.”
Mientras hablaba la mujer guiñó un ojo a su amante y apuntó a su esposo debajo de la cama. Entendiendo lo que estaba sucediendo, el amante sonrió ampliamente. Él entonces abrazó a la mujer y disfrutaron juntos los deleites del amor. Cuando terminaron, el esposo salió de su escondite y los elogió a ambos.
“Mi querida esposa, ¡eres tan devota a mí! Y buen señor, ¿Qué puedo decir? Te debo mi vida.” Él entonces los levantó a ambos sobre sus hombros y fue a la ciudad, cantando sus alabanzas a todos.
Moraleja: Un tonto tolerará cualquier acto vil
“De esta manera un tonto mirará un acto abominable ejecutado justo frente a sus ojos y aún no hará absolutamente nada” dijo Ojo Rojo. Miró a Destructor del Enemigo, “Mi Señor, no invites a la ruina por seguir el consejo de tontos.”
Pero Destructor del Enemigo había sido influenciado por las palabras de sus otros ministros. Él les ordenó que levantaran a Larga Vida y que lo trajeran a la cueva en la montaña.
Larga Vida dijo entonces, “Poderosa lechuza, ¿De qué te sirvo yo en mi estado presente? Mejor que muera. Por favor enciende un fuego y me arrojaré a él.”
Ojo Rojo pudo entender que Larga Vida estaba complotando una intriga. Sonrió y dijo, “¿Y por qué quieres quemarte a ti mismo, buen señor?”
“Bueno, por causa de las lechuzas yo fui reducido a este estado por Sombra de Nube. Ahora deseo sacrificar mi cuerpo y luego nacer como lechuza. Entonces podré vengarme de él.”
“Tus palabras son como néctar mezcladas con veneno” dijo Ojo Rojo. “Parecen deliciosas, pero esconden un horrendo propósito. De cualquier manera, nunca serás una lechuza. Tu verdadera naturaleza es la de un cuervo y seguirá siendo así. Déjame contarte acerca de la doncella ratón.”

El Rey Sivi y la Paloma


Una vez mientras el Rey Sivi estaba sentado en su corte, rodeado de sus ministros, una paloma de repente aterrizó en su regazo. Viendo esto, el sacerdote de Sivi dijo, “Oh Rey, según la ciencia de los presagios, una paloma que cae en el regazo de uno pronostica peligro. Para contrarrestar este peligro debes entregar mucha riqueza en caridad.
Para sorpresa del Rey, la paloma entonces le habló. “¡Gran Rey! Me encuentro en extremo peligro. Un águila me persigue resuelta a comerme. Le ruego me salve.”
Cuando la paloma habló, el águila voló dentro de la corte y se posó cerca del rey. Ella también habló al rey.
“Esta paloma es la comida adjudicada a mí por Dios” dijo el águila. “Por lo tanto, Oh Rey, entrégamela a mí.”
El rey estaba en un dilema. “¿Qué debo hacer?” dijo, girando hacia sus ministros. “La paloma ha buscado refugio en mí, no obstante el águila tiene razón. ¿Cómo puedo satisfacer a ambos?”
“Este es el peligro que vaticiné” dijo el sacerdote. “Tu virtud se encuentra amenazada, ya que no puedes negarte a ninguna de estas dos criaturas.”
“Lo sé bien” dijo el rey. “Aquel que da la espalda a una criatura asustada pidiendo protección incurre en el pecado de asesinar a su propio hijo. Pero esta águila también está pidiendo mi ayuda.”
El rey se dirigió al águila. “Oh ave, no puedo entregarte esta paloma, pero en su lugar puedes tener cualquier otra comida que desees. Puedo traer para ti la carne de un ciervo, un jabalí salvaje, o hasta un buey. Solo dime cual prefieres.”
“No deseo ninguna de esas carnes. Mi comida decretada es esta paloma, no esas otras criaturas. Solo deseo la paloma.”
“Noble águila, puedo renunciar a mi reino o incluso a mi vida, pero no puedo desamparar a esta paloma que busca mi protección. ¿De qué otro modo puedo satisfacerte?”
“Muy bien” dijo el águila. “Si cortas de tu propio cuerpo la carne igual en peso a la paloma, yo aceptaré eso.”
El rey sonrió y agradeció al águila. Sacando su larga espada de su vaina, dijo a sus ministros. “Rápido, busquen una balanza.”
Sivi entonces cortó un pedazo de carne de su muslo y la puso sobre la balanza junto a la paloma. Viendo que la paloma pesaba más que su carne, el rey cortó otro pedazo de su otra pierna. Pero todavía la paloma pesaba más. El rey comenzó a cortar pedazos de otras partes de su cuerpo, pero para su asombro descubrió que el peso de la paloma no podía ser igualado por ninguna cantidad de carne suya.
Finalmente el rey trajo la balanza junto a él, diciendo, “Toma mi cuerpo entero. De ninguna manera abandonaré a esta paloma.”
Asombrado al ver que la balanza aún no estaba equilibrada, el rey dijo, “Oh aves, díganme quienes son ustedes. Solo los poderosos señores de la creación podrían haber ejecutado una hazaña tal como esta.”
“Estás en lo correcto” contestó la paloma, quien luego transformó su cuerpo para revelar su verdadera identidad. “Yo soy Agni, el dios del fuego, y el águila es Indra, el rey de los dioses. Vinimos aquí para probar tu virtud. Oh Rey, has pasado la prueba maravillosamente.”
Moraleja: Siempre da refugio a los desamparados
Oído Rampante terminó ofreciendo su consejo a Destructor del Enemigo. “Entonces yo digo que el cuervo debe ser perdonado y debemos entregarle protección, su Majestad. Actúa como el Rey Sivi, o como la paloma descrita por Ojo Feroz.”
Ojo Rojo, habiendo escuchado los consejos ofrecidos por sus colegas ministros, se alarmó, “Estos tipos son unos completos idiotas” murmuró para sí. “No tienen ni idea sobre el bien y el mal. El cuervo no es una víctima indefensa buscando refugio, es nuestro jurado enemigo.”
Ojo Rojo se dirigió a su amo, “Oh señor de las lechuzas, no hagas caso a este inútil consejo. El cuervo nos quiere hacer daño, estoy seguro de ello. Hemos dañado enormemente a su gente y él nunca lo olvidará. No te vuelvas tonto, su Majestad. Se dice,
En dónde se concede honor a hombres
Que no lo merecen en absoluto,
Y cuando se condenan a los honorables
Y se los trata como tontos,
Allí gradualmente prevalecerá
El temor, la hambruna y la muerte.
Ojo Rojo miró con sospecha a Larga Vida. “Este cuervo nos hará el hazmerreír de todos si no tenemos cuidado” dijo. “Ciertamente, los tontos permitirán que se forje un vil acto ante sus propios ojos y no obstante no harán nada. Escucha la historia del estúpido carpintero.”

El Brahmana, el Demonio y el Ladrón


Había una vez un brahmana llamado Devoto, quien vivió por mucho tiempo en la pobreza más abyecta. No tenía ninguna posesión y vivía en una pequeña choza. Por el frecuente ayuno y por soportar el calor, el viento y la lluvia, su cuerpo se había demacrado y cubierto de cabello erizado.
Un día, un discípulo suyo le dio en caridad un par de terneros. Devoto los cuidó con amoroso afecto, saliendo diariamente para mendigar comida para ellos. Siendo alimentados con manteca, pasto, sésamo y verduras suculentas, los terneros se convirtieron en vacas gordas y de buen aspecto.
Un cierto ladrón estaba pasando un día por la choza de Devoto. Vio las dos vacas de magnífico aspecto e inmediatamente deseó tenerlas. “Esta noche robaré del brahmana estos dos animales” pensó.
Cuando cayó la noche, el ladrón se arrastró hacia las vacas con una soga en sus manos. Pero al acercarse a ellas, súbitamente vio un demonio de aspecto temible frente a él. De orejas puntiagudas, largos colmillos, brillante cabello rojo y un cuerpo marrón, el demonio era una visión terrible.
Temblando de terror, el ladrón dijo, “¿Quién serías tú, su alteza?”
“Yo soy Brahma Rakshasa, el espíritu encarnado de un brahmana muerto que llevó una vida pecaminosa” contestó. “Mi nombre es Orador de la Verdad. Ahora dime, ¿Quién eres?”
El ladrón habló con voz temblorosa. “Yo, yo soy un ladrón, señor, planeando robar las vacas de un brahmana. Ahora estoy yendo justó allí.”
“Muy bien” contestó el demonio. “Iré contigo. Es tiempo de comer y haré del brahmana mi comida.”
El ladrón asintió, aliviado que el demonio no iba a comerlo a él y los dos juntos partieron a la casa del brahmana. Se deslizaron adentro y vieron que el brahmana estaba dormido. El demonio entonces avanzó hacia su cama, sus brazos estirados hacia adelante listos para atrapar el brahmana dormido.
“Espera” susurró el ladrón. “Déjame robar sus vacas primero. Luego puedes atacarlo.”
El demonio le gruñó. “¿Qué? Y arriesgarme a perder mi cena. ¿Y si tu haces ruido y lo despiertas?”
“Eso es exactamente de lo que estoy preocupado” dijo el ladrón. “Sin duda tú lo despertarás y si fracasas en matarlo, entonces yo también fracasaré.”
Los dos empezaron a discutir, elevándose sus voces más y más. Finalmente el brahmana se despertó y se incorporó. “¿Qué es esto?”, preguntó, frotándose los ojos.
“¡Ten cuidado!” dijo el ladrón. “Hay un Brahma Rakshasa aquí que quiere matarte y comerte.”
El demonio lanzó una carcajada y dijo, “Y el es un ladrón que va a quitarte tus vacas.”
Dándose cuenta del peligro en el que se encontraba, el brahmana juntó las palmas y empezó a rezar a Vishnu. Por el poder del Señor el demonio fue rápidamente alejado. El brahmana luego tomó un grueso garrote. Saltó de su cama y persiguió al ladrón fuera de su casa.
“De esta forma, los enemigos que pelean nos pueden hacer mucho bien” concluyó Nariz Ganchuda. “Por lo tanto dale refugio a este cuervo.”
Moraleja: A veces los enemigos pueden hacerte el bien
“Estoy de acuerdo” dijo Oído Rampante, el último de los ministros. “También opino que el cuervo debiera ser perdonado. Me recuerda la historia del Rey Sivi, la cual ilustra perfectamente como uno debiera conducirse con una persona indefensa que está buscando protección.”
“Cuéntanos la historia” dijo Destructor del Enemigo y Oído Rampante comenzó a narrar.

El Anciano y el Ladrón


Había una vez un anciano comerciante de mucho dinero cuya esposa había muerto antes que él. Aunque ya era muy anciano, aún anhelaba los placeres del amor. Ofreció una gran cantidad de dinero a un pobre comerciante amigo suyo  y así recibió en matrimonio a la joven hija del hombre. A la pobre muchacha, no obstante, no le gustó el arreglo. Apenas podía soportar mirar al viejo comerciante, ya que se dice con razón que cuando la vejez aflige a un hombre todos lo desprecian.
Un día, mientras la muchacha yacía en la cama con su marido, dándole la espalda, entró un ladrón a la casa. El comerciante estaba dormido pero la muchacha vio que el ladrón entró a la habitación. Presa de temor, se dio vuelta rápidamente y abrazó fuertemente a su marido.
“¿Qué es esto?” pensó el comerciante, con el cuerpo estremecido de placer. “¿Cómo es que mi esposa de repente se interesa por mí?”
Miró detenidamente y descubrió al ladrón agachado en uno de los rincones de la habitación. “Ah, entonces es eso. Obviamente la muchacha tiene miedo del ladrón.”
El anciano entonces llamó al ladrón, “Toma lo que desees. Tú eres sin duda mi benefactor.”
“Entonces lo ves” dijo Ojo de Fuego, “incluso un aparente enemigo puede hacerle bien a uno si viene en el momento apropiado.”
“Interesante” dijo Destructor del Enemigo. “Miró al cuarto de sus ministros, Nariz Ganchuda y le preguntó su opinión.
“Estoy de acuerdo con Ojo de Fuego” contestó. “Pienso que este cuervo puede hacernos algún bien. Los enemigos pueden ser muy útiles, especialmente cuando surge la discordia entre ellos. Escucha de mí la historia del brahmana, el ladrón y el demonio, que ilustra muy bien este hecho.”

El Cazador y la Paloma


Había una vez un cazador muy feroz, que pasaba sus días en el bosque atrapando y matando pájaros. Negro como un cuervo, con ojos rojos en sangre, parecía la Muerte personificada mientras realizaba su terrible labor. Sus amigos y parientes lo habían rechazado, considerándolo cruel y malintencionado. Vivía solo, sobreviviendo de la carne que conseguía, y ajeno a los pecados que estaba acumulando día a día.
Un día, mientras estaba tendiendo sus redes en lo profundo del bosque, se levantó una terrible tormenta. Densas masas de nubes llenaron el cielo y la lluvia cayó en torrentes. Rápidamente la tierra se inundó y el cazador perdió sus sentidos debido al temor. Temblando de frío, caminaba a tropiezos ciegamente, buscando un terreno elevado donde pudiera protegerse. Debido a la fuerza de la lluvia, muchas aves cayeron muertas al suelo.
Mientras luchaba contra el furioso viento, vio de casualidad una paloma tendida en la tierra, aturdida y entumecida por el frío. Inmediatamente la levantó y la puso en una jaula. Siguiendo adelante, se topó con un enorme árbol tan azul como las nubes. Parecía como si el Creador mismo lo hubiera colocado allí como refugio para todas las entidades vivientes.
El cazador cayó de rodillas y oró ante el árbol. “Oh señor del bosque, concédeme refugio. O deidades que viven dentro del árbol, les ruego que me resguarden de esta tormenta.”
Se apretó contra el tronco del árbol y esperó que cesara la tormenta. De a poco las nubes se dispersaron y el cielo de centelleantes estrellas se hizo visible, como un lago lleno de azucenas. Dándose cuenta que estaba lejos de su hogar, el cazador decidió descansar por la noche bajo el árbol. Exhausto y con frío, extendió algunas hojas y se recostó con la cabeza sobre una piedra.
En una de las ramas del árbol vivía una blanca paloma de hermosas plumas, que había morado allí por muchos años con su familia. Esa mañana su esposa había salido para buscar comida, pero ella no había regresado. El ave comenzó a lamentarse en voz alta, “Oh esposa mía, ¿Dónde estás? Que gran tormenta hubo hoy. ¿Has perecido? ¿Qué valor tendrá mi hogar entonces? Una mera casa no es un hogar, es la esposa la que hace el hogar. Una casa sin una esposa es como un desierto.”
La paloma elogió a su esposa de muchas formas. “Aquella casta dama me ha servido humildemente, siempre buscando mi felicidad. Sin duda una esposa es el tesoro más grande de un esposo. No hay amiga como la esposa, ni mejor refugio. Ella es la compañía de más confianza de un hombre. Si no se tiene una esposa en el hogar, entonces mas le vale internarse en el bosque.”
Escuchando las palabras de su esposo, la paloma, desde dentro de la jaula, dijo, “Tenga o no tenga algún mérito, mi buena fortuna no tiene límites cuando mi querido esposo habla acerca de mí de esta manera. Una mujer no es una esposa cuando no complace a su marido. Cuando el esposo está complacido con su esposa, todos los dioses la bendicen.”
La paloma fijó sus ojos en su marido y lo llamó. “Mi señor, escucha mis palabras. Estoy aquí, pero aquí también hay un invitado. Deberías honrarlo apropiadamente. Tiene frío y hambre. Ocúpate de él, ya que ese es siempre el deber de los dueños de casa. Si se descuida un invitado que busca refugio, entonces se es culpable de un gran pecado, igual que matar a un brahmana o a una vaca.”
Lágrimas de alegría fluían de los ojos del palomo al hablar su esposa. Se dirigió inmediatamente al cazador. “Buen señor, eres bienvenido aquí. Dime qué puedo hacer por ti hoy. Debe brindarse hospitalidad hasta a un enemigo que viene a la casa de uno. Los árboles no retiran su refugio incluso a una persona que viene a cortarlo.”
El cazador dijo, “Estoy helado de frío. Por favor encuentra una forma de calentarme.”
“Como no” contestó el ave y enseguida comenzó a buscar ramitas y hojas secas, construyendo rápidamente un bastimento para una fogata. Luego voló hacia un lugar donde se conservaba un fuego y trajo de regreso una ramita encendida, poniendo su llama sobre el combustible.
El cazador calentó sus endurecidos miembros y al recobrar la  vida, empezó a sentirse hambriento. Le dijo a la paloma, “Oh ave, estoy famélico. ¿Tienes algo de comida?”
“Ay no” dijo el palomo. “Vivimos como sabios del bosque, obteniendo suficiente comida que nos alcance para el día.”
El palomo estaba angustiado por su incapacidad de darle al cazador lo que deseaba. Pensó qué hacer. Gradualmente llegó a una conclusión. Mirando hacia abajo al cazador él dijo, “Espera un momento. Te complaceré sin duda.”
El ave recordó lo que había escuchado de los sabios del bosque acerca del gran mérito ganado por servir a un invitado. “Las escrituras dicen que una visita que no fue invitada es como si Dios mismo llegase a tu casa” ellos habían dicho, citando un verso de los Vedas que el palomo ahora recordó.
Aquel que no recibe bien
Una visita que llega a su puerta
Se prepara un camino hacia el infierno
Y es muy pobre en virtud.
Pensando así, el palomo, con rostro sonriente, giró alrededor del fuego tres veces y luego se arrojó a las llamas. “Toma mi carne” gritó al renunciar a su vida.
Viendo el desinteresado acto de sacrificio, el cazador estaba profundamente conmovido. “¿Qué he hecho?” se preguntó. “¿Qué atroces pecados he cometido? Soy un hombre cruel e infeliz.”
Lágrimas cayeron de sus ojos al mirar el cuerpo muerto del palomo. Su corazón suavizado por la compasión, se lamentó en voz alta. “Toda mi vida he cometido terribles actos. ¿Qué bien hay en mí? Este noble palomo me ha enseñado una lección. Ya no seré más el asesino de criaturas indefensas.”
Decidió vivir una vida de penitencia desde ese día en adelante. Tirando sus redes, jaula y garrotes, liberó a la paloma y partió en un viaje hacia el norte, con la intención de practicar yoga y meditación.
La paloma lloró intensamente por su marido muerto. “¿Cuál es el valor de mi vida ahora? ¿Cómo puede una mujer vivir sin su marido, quien es el auténtico señor para ella en este mundo? Con la partida de mi protector no tengo ningún deseo de vivir. Mi único deber es seguirlo.”
Pensando solamente en su marido, la paloma entonces se arrojó a las ardientes brasas. Al morir y abandonar su cuerpo, vio a su esposo de una forma etérea sentado en un carro dorado. Estaba vestido con ropas celestiales y rodeado de seres celestiales. Vio que ella también había asumido un cuerpo celestial. Tomando su lugar al lado de su marido, se elevó a los cielos con él.
Ojo Feroz concluyó su historia. “Así es que aquel que trata con bondad incluso a un enemigo recibe grandes recompensas.”
Moraleja: Siempre honra a las visitas
Destructor del Enemigo giró hacia su tercer ministro, Ojo de Fuego y le preguntó su opinión.
“Yo también opino que este cuervo debiera ser perdonado” contestó. “Creo que bien podría probar ser beneficioso para nosotros, tal como el ladrón benefició al anciano.”
“Cuéntame más” dijo Destructor del Enemigo y Ojo de Fuego relató su historia.

El Oro de la Serpiente


Había una vez un brahmana que trató de ganarse la vida como granjero. Pero sin importar lo mucho que se esforzara, no triunfaba. Nada crecía, excepto malezas.
Un día, durante el caluroso verano, se acostó para descansar bajo la sombra de un árbol en medio de su campo. No lejos, vio un hormiguero con una gran serpiente sobre él, su capucha completamente extendida.
El granjero se sentó rápidamente y exclamó, “¡Mi Dios!” Ahora sé porqué no he podido cultivar nada. Esta es obviamente la deidad de este campo. No la he adorado y ese fue mi error.”
Entonces fue a la ciudad y mendigó por un poco de leche y la colocó en una vasija de barro, que colocó al pie del hormiguero. “Oh gran guardián del campo,” él oró, “perdóname. No te he presentado debidos respetos. Por favor acepta esta humilde ofrenda.”
Luego fue a su casa. A la mañana siguiente cuando volvió a su campo, encontró una moneda de oro en la vasija de barro. Alborozado, se puso la moneda en el bolsillo y se fue a su casa.
Esto continuó por un tiempo, con el brahmana que recibía una moneda de oro todos los días y ofreciendo más y más leche y otros artículos a la serpiente.
Un día tuvo que ir a otro pueblo por negocios e instruyó a su hijo para que ejecutara la ofrenda a la serpiente. El muchacho hizo como se le pidió y él también pronto encontró una moneda de oro en la vasija de la leche.
“Esto es muy bueno” se dijo para sí mismo. “Sin duda hay un gran escondite de monedas en este hormiguero. Si yo mato a esta serpiente, entonces las puedo coger todas.”
Al día siguiente cuando trajo la leche, ocultó un garrote bajo sus ropas. Apenas la serpiente salió y comenzó a beber la leche la golpeó lo más fuerte que pudo. Pero la serpiente solo estaba herida, no muerta. Inmediatamente clavó sus colmillos en el muchacho con furia venenosa, matándolo al instantánte.
Cuando su padre regresó y encontró su cuerpo, lloró de pena. Él entonces construyó una pira e hizo cremar debidamente al muchacho.
Habiendo visto el garrote ensangrentado cerca del hormiguero, se dio cuenta de lo que había pasado y entonces llamó a la serpiente, “Oh Deidad, sal de ahí. Acepta mis ofrendas de nuevo. Mi hijo fue matado por su propia culpa.”
La serpiente entonces salió y dijo, “Mira mi maltrecha capucha, mira la ardiente pira; una vez roto el amor, ¿Cómo puede ser reparado otra vez? Diciendo esto desapareció dentro de la tierra y ni ella ni las monedas de oro fueron vistas otra vez por el brahmana.
Moraleja: La confianza rota es difícil de reparar
Por lo tanto, su Majestad, yo digo mátalo inmediatamente” dijo Ojo Rojo. “Quita de raíz a todos tus enemigos y vive en paz.”
Ojo Feroz dijo entonces, “Creo que no debería ser matado. Él ha buscado tu refugio, Oh Rey. Por darle refugio obtendrás grandes beneficios en esta vida y en la próxima. Por otro lado, aquel que daña a una persona indefensa caída a sus pies va directo al infierno.”
Ojo Feroz entonces narró la historia acerca de una paloma que alcanzó el cielo simplemente por su bondadoso comportamiento contra un enemigo.

El Brahmana y su Cabra


Una vez cierto brahmana llamado Buen Amigo fue a mendigar y le dieron una cabra como donación. Puso al animal sobre sus hombros y empezó a dirigirse a su hogar. Era un frío día y la lluvia caía sin cesar desde un cielo cubierto. Buen Amigo caminaba rápidamente hacia su casa en el siguiente pueblo.
Mientras caminaba fue visto por tres ladrones. “Aha, aquí viene un brahmana con una  gran cabra sobre sus hombros” dijo uno de ellos. “Quitémosela y podremos prepararnos una abundante comida para escapar a este frío.”
Los ladrones hicieron su plan y cuando el brahmana pasó al lado de ellos, uno de ellos saltó frente a él y dijo, “Santo señor, ¿Por qué te veo acarreando un perro sobre tus hombros? Sin duda tal impura criatura jamás debe ser tocada.”
El brahmana se enfureció. “¿Eres estúpido o qué? ¿No ves que es una cabra?”
“Perdón” dijo el ladrón, levantando las manos. “No te enfades. Como tú quieras, si tú dices que es una cabra entonces eso es lo que es. Buen día para ti.”
El ladrón se marchó y el brahmana continuó su camino. Pronto un segundo ladrón vino en frente de él y dijo, “Honorable brahmana, este ternero muerto puede haber sido muy amado por ti, ¿Pero porqué lo cargas sobre tus hombros? ¿No es que el contacto con un cadáver te vuelve impuro, de manera que necesitas ayunar por un día y bañarte en el Ganges?”
Buen amigo de nuevo se enfadó y regañó al ladrón. “¿Qué, otro ciego tonto? Mi buen hombre, esto no es un ternero. ¿No te das cuenta?”
“Está bien. No discutiré contigo, ya que eres un brahmana y mi superior.” Dijo el ladrón y se fue.
Desconcertado, el brahmana miró de cerca a la cabra. Sacudió la cabeza y siguió caminando. Al rato, se encontró con un tercer ladrón que le dijo, “¡Mi Dios! Un brahmana acarreando un asno. Rápido señor, baja esa asquerosa bestia antes que alguien más te vea con ella.”
El brahmana pensó que tres personas no podían equivocarse. El concluyó que la supuesta cabra que le habían dado debía ser un demonio capaz de cambiar de forma a voluntad. Dejando caer la cabra en seguida, huyó por el camino corriendo lo más rápido posible. Los tres ladrones, riendo a carcajadas, entonces se llevaron al animal.
Moraleja: Un plan bien trazado puede engañar a cualquiera
Larga Vida terminó su historia diciendo, “Vean entonces como cualquiera puede ser engañado mediante un plan bien trazado. De hecho, todos los hombres son embaucados por cuatro cosas: el entusiasmo de nuevos sirvientes, la lisonja de los visitantes o invitados, las lágrimas de cocodrilo de las mujeres, y la suave conversación de los tramposos de confianza.”
“Muy bien”dijo Sombra de Nube. “¿Qué plan o engaño podemos realizar aquí?”
“Como dije, necesitas un espía. Déjame hacerlo. Primero que nada, todos ustedes deben aparentar que me están atacando. Arránquenme algunas de mis plumas y mánchenme con sangre. Luego arrójenme fuera del árbol. Sin duda las lechuzas tendrán sus propios espías que atestiguarán esto e informarán a su líder.” Larga Vida dijo a Sombra de Nube que entonces el debería abandonar el árbol con todos los demás cuervos.” Vayan a esconderse a las Montañas Antílope y esperen hasta que regrese, habiendo triunfado en mi misión.”
Sombra de Nube hizo como se le indicó y después de una ruidosa pelea simulada, Larga Vida cayó del árbol y quedó tendido en el suelo, aparentemente herido. Los otros cuervos luego salieron volando todos juntos, llenando el aire con sus graznidos y ruidos de repiqueteo de alas. La reina lechuza, que estaba estacionada en un árbol cercano, vio esto y en seguida voló de regreso a su marido, Destructor del Enemigo, para contárselo.
Cuando se enteró de la noticia, Destructor del Enemigo brillaba de contento. “¡Qué buena suerte! Un enemigo dividido es un enemigo debilitado y un enemigo que huye es pronto vencido.”
Destructor del Enemigo ordenó a las lechuzas que fueran y se mudaran de inmediato al árbol de los cuervos. Cuando lo alcanzaron, no vieron ni un solo cuervo por ninguna parte. Destructor del Enemigo aterrizó en una elevada rama y se sentó allí muy satisfecho mientras sus bardos y poetas cantaban sus alabanzas.
“Ey, compañeras lechuzas, encuentren hacia donde fueron esos desgraciados cuervos. Vayamos tras ellos y matémoslos a todos.”
Larga Vida aún estaba al pie del árbol. Dijo para sí mismo, “No puedo permitir que las lechuzas se vayan de aquí sin verme. ¿No dice el proverbio?,
La primera señal de inteligencia
Es vivir bien a solas.
Y la segunda señal
Es finalizar una tarea que se comenzó.”
Él entonces comenzó a graznar débilmente. Escuchando esto, unas cuantas lechuzas se lanzaron en picada listas para matarlo. “Esperen un momento” dijo Larga Vida. “Soy el ministro de Sombra de Nube, he sido reducido a este miserable estado por él. Vayan junto a su rey y díganle que tengo mucho que decirle.”
Las lechuzas volaron hacia Destructor del Enemigo y él descendió del árbol para ver a Larga Vida. “¿Qué ha sucedido contigo?” exclamó al ver la condición lastimosa de Larga Vida.
Mi Señor, déjame explicar. Ayer, luego que tú y tus hombres habían matado una gran cantidad de cuervos, Sombra de Nube estaba dominado por una ira feroz. El malvado canalla estaba dispuesto a perseguirlos y sitiar tu fortaleza, cuando yo lo detuve.
“’No, su majestad’ le dije. ‘Esto no es sabio. ¿Conoces la primera ley de diplomacia? El débil nunca debe enfrentar al fuerte. Seremos como polillas volando hacia el fuego.’
“Yo sugerí que solicite la paz, ofreciéndote un tributo. Pero al escuchar esto se puso aún más furioso. Hizo que sus guardias personales me ataquen. Me golpearon hasta casi matarme para luego arrojarme fuera del árbol. Tú eres mi único refugio ahora, Oh gran señor.”
Larga Vida dijo que le mostraría a Destructor del Enemigo donde habían ido los cuervos. “Luego puedes lidiar con Sombra de Nube, el de corazón maligno.”
“Entiendo” dijo Destructor del Enemigo. “Tendré que consultar con mis ministros. Tú espera aquí.”
El rey lechuza entonces fue junto a sus cinco ministros, llamados Ojo Rojo, Ojo Feroz, Ojo de Fuego, Nariz Ganchuda, Oído Rampante y les preguntó su opinión.
Ojo Rojo habló primero. “¿Qué necesidad hay de miramiento alguno? Mata a este tipo sin demora. Se dice que un enemigo debilitado debiera ser completamente destruido, antes que recupere sus fuerzas y sea una real amenaza.”
Ojo Rojo también señaló que era imposible la amistad con cualquier cuervo. “Los hemos dañado muchísimo. ¿Cómo puede ahora existir alguna paz entre nosotros? Como dijo la serpiente, ‘Mira mi maltrecha capucha, mira la ardiente pira; una vez roto el amor, ¿Cómo puede ser reparado otra vez?’”
“Oh, ¿Qué quieres decir?” preguntó Destructor del Enemigo y Ojo Rojo se lo dijo.